No
suelo leer biografías porque no me gusta ahondar en la vida familiar de las
personas, ya sean o no trascendentes en la historia de la humanidad. Prefiero
ir al meollo de las circunstancias históricas, aunque reconozco que también es
una buena manera de abordar un período, y la revolución China bien lo merece.
Los
que disfrutamos con la historia, bien sabemos que su mayor valor reside en la
aplicación a nuestro tiempo presente. Observamos la Revolución Meiji, o el
ascenso de Taiwán, Hong Kong o Singapur, y no podemos sustraernos a explorar en
busca del porqué. Igual nos sucede ahora con China, y quizás un buen comienzo
esté en la figura de Deng Xiaoping.
Deng
Xiaoping venía de una familia de terratenientes. De ahí sus posibilidades para
viajar a Francia para estudiar, aunque tampoco fue todo un camino de rosas y
allí tuvo que trabajar; en los ambientes fabriles abrazó el comunismo. De aquí
pasó a estudiar dos años en la Unión Soviética, escalando en las filas
comunistas gracias a su viveza e inteligencia, hasta convertirse en uno de los
máximos dirigentes del Partido Comunista al lado de Mao Zedong.
La
biografía ilustra muy bien la época de los señores de la guerra o de los caudillos
militares (1916-1928 aprox.) Deng regresa China en un momento en que los
comunistas son débiles frente al líder en ascenso Chiang Kai-shek. Vivimos la
larga marcha en 1934, luego la invasión japonesa en 1937 y tras la II GM, la
guerra civil. En la fase final de la guerra, Deng ejerció un papel clave como
líder político y maestro de propaganda, como Comisario Político. También
participó en la difusión de las ideas de Mao Zedong, que se convirtieron en la
base ideológica del Partido Comunista. Su labor política e ideológica, junto
con su condición de veterano de la Gran Marcha, lo colocó en una posición
privilegiada dentro del partido para ocupar posiciones de poder luego de que el
Partido Comunista lograra derrotar a Chiang Kai-shek y fundara la República
Popular China.
Su
trayectoria es casi siempre ascendente, a excepción de un período en el cual
sus afinidades reformistas le apartaron de la cúpula del poder, o sea, de Mao
Zedong, logrando preservar, con dificultades, su propia vida.
En
1960, con Mao en el poder, recibe muchas críticas por una frase que define su
ideología pragmática al tiempo que la China de hoy:
«da
igual que el gato sea blanco o negro, lo importante es que cace ratones»,
Después,
a la muerte de Mao, en 1976, de nuevo vuelve al primer plano de la actividad
política, imponiéndose de manera silenciosa en la lucha por el poder.
A
ver, no se trata de hacer un resumen sino de imbricar la pieza en el conjunto
de la historia de China y situarnos en la transición entre una China comunista
que por un lado es deprimente por la pésima situación económica, pero que por
otro lado opone una China que deja de ser sierva de las potencias occidentales
y alcanza la unificación y la independencia.
Aquí
está la clave de la figura histórica. A fines de la década de 1970, Deng trató
de corregir los errores de la Revolución Cultural. Bajo su liderazgo, China llevó
a cabo una serie de reformas económicas liberales con resultados
impresionantes. Se trata de reducir la intervención estatal y permitir la
producción privada en la agricultura y la industria. Las reformas fueron bien
recibidas, pero había grandes protestas debido a la corrupción y el nepotismo
en el interior del Partido Comunista. Son las típicas resistencias de un poder
asentado durante décadas.
Ni
qué decir que la transición a una economía de mercado fue difícil. Se le achaca
con frecuencia su carácter autoritario y su decisiva participación en la
represión violenta de las protestas de la Plaza de Tiananmen en 1989, que
pretendía un reformismo de corte occidental. El talante de Deng Xiaoping le
llevó a defender al orden frente al caos.
Deng
Xiao Ping muere en 1997, y durante muchos años gobierna prácticamente en la
sombra.
Hacer
una síntesis de mayor calidad pertenece al ámbito universitario, y esto no es
más que una reseña. A mí me gusta aprender, y llevo un tiempo ahondando en el
por qué de la Revolución China, y ello te conduce inexorablemente hacia la
figura de Deng Xiaoping. Se trata de un sistema único, pragmático, que adopta políticas
orientadas al mercado manteniendo los principios fundamentales del socialismo.
Las
reformas de Deng, a menudo denominadas el "milagro económico chino",
alentaron las inversiones extranjeras, la privatización de empresas estatales y
la creación de Zonas Económicas Especiales.
Obviamente
encontró tanto apoyo como oposición dentro del Partido Comunista Chino. Su
prestigio residía en su biografía, en su reputación. Determinados especialistas
argumentan que tanto Deng como otros activistas, no eran marxistas o comunistas
propiamente dichos, sino básicamente nacionalistas revolucionarios que querían
ver a China en igualdad de condiciones con las grandes potencias mundiales.
Con
el tiempo, seguro que su figura crece, aunque a día de hoy, en occidente, nadie
conoce su nombre. Pero es que apenas conozco a media docena de personas,
historiadores, que sepan quién es Xi Jinping. Será que mi entorno es muy
reducido o sencillo, o que el conocimiento de nuestra historia no vale para
nada.
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